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martes, 1 de mayo de 2012

ANNIHILATOR en Teatro Flores: Una noche con el Maestro Jeff


Annihilator en el Teatro Flores – Una noche con el Maestro Jeff
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Anthrax, Destruction, Exodus, Forbidden, Kreator, Metallica, Megadeth, Overkill, Sadus, Slayer, Sodom y Testament, todas agrupaciones fundamentales en la creación y desarrollo del Thrash Metal. Además, todas ellas visitaron en término de pocos años nuestro país. Si un nombre faltaba en esta lista (de los pocos que quedan) era el de Annihilator, formada a mediados de los 80´s por Jeff Waters y John Bates, aunque el hombre realmente importante en esta historia es el amigo Jeff. Este multi-instrumentista y cantante de renombre dentro del estilo es conocido su por habilidad para ejecutar el instrumento musical más lindo, expresivo y multifacético de todos: La guitarra.
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Con trece discos a sus espaldas, innumerable cantidad de hits, partícipes de una historia que ellos, junto a unos pocos, crearon; y un debut en nuestras tierras, eran motivos suficientes para asistir a un evento que a priori prometía y mucho.
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Junto a los canadienses se presentaron como bandas invitadas Sangriental y Zoofilia. Arribando a las 20:30 hs. daba inicio a su presentación Zoofilia, banda longeva del under argentino, quienes dieron un breve repaso por su discografía. Presentaron el tema “Síntomas de Ningún Síntoma” de su reciente placa, lanzada a través de Hurling Metal. Cerrando con “Sadomaster” (incluido en la banda de sonido de la película homónima); queda en evidencia que las piezas más modernas ganan en poder relegando elementos de tinte clásico utilizados en épocas anteriores. Entre el Thrash y el Death Metal giró un set de media hora a grandes rasgos, correcto.
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A las 21:30 se apagan las luces, se levanta el telón sin músicos a la vista, e intro de por medio, primeras melodías acompañadas por punteos de su líder, ingresan los músicos ordenadamente, a excepción de Jeff quien lo hace corriendo y saltando, mientras derramaba riffs y punteos al por mayor.
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El primer tema de una larga lista fue Ambush, seguido por King of the Kill,  y “Betrayed”. Hasta aquí el volumen fue bajo y la calidad del sonido (en especial el de las guitarras) malo. Lo que ayudó a mantener el entusiasmo en estos primeros temas fue la calidad de las piezas y el espectáculo que brindó desde el minuto cero  el alma máter, guitarrista y cantante Jeff Waters, quien con sus mil morisquetas a la hora de iniciar un punteo, y/o corriendo de un lado al otro del escenario, buscó la complicidad con el público, logrando casi de inmediato hechizarnos por su frenético despliegue. Y de repente…se produce un corte de luz que dejó parte del recinto sin energía eléctrica! Esa parte incluyó el escenario y los equipos de sonido. El show se detuvo por espacio de veinte minutos, momento en el cual el gran Jeff tomó la posta mostrándose visiblemente molesto por la situación, pero desparramando buena onda con el público: Un gentleman. De paso, y ya en vías de solucionarse el inconveniente técnico, nos regaló los primeros acordes de “Hells Bells” (de AC/DC, por supuesto).
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Para cuando se reinicia el espectáculo, los músicos habían sobrecargado las pilas al mil por ciento. Primero Clown Parade, luego Ultra-Motion, siguiendo con Set the World on Fire.
Con el alejamiento de la posibilidad de un nuevo corte de energía se afianzaba la mejora en el sonido y el efusivo disfrute del público. Con la seguidilla Burns Like a Buzzsaw Blade, (la festejadísima) Phantasmagoria, “Stonewall, “21 y I Am in Command se pone fin a la primera parte de show de la mejor manera.
Luego llega el primer bis con The Trend y The Fun Palace. Otro breve intervalo, y el final con la rockera Shallow Grave y el himno Alison Hell. Antes de la ejecución de esta última, Jeff preguntó al público que tema faltaba para el cierre, (a la obviedad de la respuesta) el líder responde sorpresivamente “Reing in Blood” (de Slayer), iniciando inmediatamente los primeros acordes y dejando a más de uno atónito y al borde del colapso nervioso. Claro, esto duró unos pocos segundos. Otra seguidilla de hechos, por lo menos divertidos, se dio al final de la última pieza.  Waters suelta la guitarra y en pos de agradecer al público, le cede la misma a uno de sus plomos invitándolo a que toque, y éste toma la posta. En ese instante el público le alcanza una remera de Malón que el líder muestra con orgullo en forma de trofeo, y para cerrar, habiendo terminado el show, el canadiense se queda largo rato agradeciendo al público por el aguante brindado en medio de un aplauso cerrado. Un final emotivo por donde se lo mire.
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A las 23:20 concluye el espectáculo, dejando mucha tela para cortar por todo lo sucedido. Primero y principal: la actuación individual de Jeff Waters, quien además de poseer un estado físico de carácter atlético, nos brindó dos lecciones: una, de guitarra y la otra, de cómo debe actuar un líder en el escenario. Su imagen representa un claro ejemplo de virtuosismo carismático.
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Con respecto a los músicos que lo secundan, todos completaron actuaciones correctas y sin fisuras. En lo personal destacamos la de su joven baterista Mike Harshaw, de 23 años, que a pesar de no gozar de una buena ecualización y volumen en su instrumento, tuvo una performance a la altura de las circunstancias… en la jerga metalera: Un Animal.
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El sonido a grandes rasgos fue discreto: como dijimos, la batería nunca terminó de sonar siquiera discretamente, lo mismo va para el combo de guitarras. Si algo posicionó a este recital por encima de lo usual fue el señor Jeff Waters. Nos quedó la idea de que el espectáculo, en condiciones normales, hubiera alcanzado el status de excelente. El potencial de la banda estuvo limitado por elementos ajenos a los cuatro músicos.
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Luego de lo visto y vivido el pasado 26 de abril, Annihilator no tiene nada que envidiarle, en lo musical, a los denominados “Big Four”.
Salud y pronto regreso del señor Jeff Waters, acompañado por los que rayen.
Público: entre setecientas y ochocientas personas.
Muchas gracias a Lucía Chiarenza y a toda la gente de la productora 4G por su enorme gentileza para con nosotros!
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Comentario y fotos: José M. Aicardo, para OXIDO.-

3 comentarios:

  1. Un gran show, más allá de que el sonido no era el mejor, todos demostraron que eso no importaba. Otro ejemplo de la garra del público argentino que soportó 20 minutos(que parecieron más) sin perder la esperanza de que el show debía continuar. El señor Waters tiene que volver

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  2. El verdadero Waters, del otro mejor ni hablemos, ya me cansaron, jejeje

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  3. Gracias por las opiniones, saludos!!

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