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domingo, 27 de junio de 2010

THEATRE OF TRAGEDY en El Teatro Colegiales: los inventores de un estilo


Noche de lluvia y frío en Buenos Aires, el mejor marco para asistir al debut absoluto por estas tierras de los noruegos THEATRE OF TRAGEDY, histórica banda formada en 1993, que puede considerarse -junto a Paradise Lost en su álbum "Gothic", y a otros noruegos, The 3rd. & The Mortal- como los auténticos precursores del Gothic Doom Metal, esta mixtura entre cristalinas vocalizaciones femeninas y gruñidos guturales masculinos. Género que ha sido exprimido y copiado hasta la exasperación, contando con miles de bandas que nunca inventaron nada, excepto tomar prestado y repetir una y otra vez lo que THEATRE OF TRAGEDY creó a partir de su homónimo álbum debut.
 

Extrañamente, sólo unas cuatrocientas almas se dieron cita en El Teatro Colegiales para ver al génesis del estilo; siendo que bandas inferiores que nos han visitado posteriormente, han llenado algún reducto más grande. Con lo cual arribamos a la triste conclusión de que muchas veces el metalero va a ver estas manifestaciones artísticas por la belleza de la frontwoman, y no tanto por la música. Es cierto, probablemente Nell Sigland (la voz que reemplazó a la legendaria Liv Kristine al frente del grupo noruego) no sea tan bella como alguna de sus colegas, pero canta maravillosamente bien. Y es una excelente líder sobre las tablas, con una gran comunicación con el público.

Otro detalle que no es menor, es que THEATRE OF TRAGEDY experimentó una baja en la calidad de sus registros, tras el precioso "Aégis", fechado en 1998. Y la partida de Liv Kristine de sus filas, sólo contribuyó a acentuar la decadencia comercial del producto.

Bueno, vamos a los bifes:
Llegamos al lugar a las 19:15, en medio de un importante aguacero. Tras el ingreso y las salutaciones varias a los muchos amigos y conocidos que fuimos topando en el interior, nos dirigimos al escenario principal (Vale recordar que la fecha estaba armada a modo de festival, con una docena de agrupaciones nacionales repartidas en dos escenarios simultáneos): allí estaba mostrando lo suyo Chrisallys, quinteto argentino enrolado en un Metal Industrial a lo Rammstein. Con las perillas de volumen un tanto elevadas, el grupo liderado por el comunicativo vocalista Billy, entregó varias canciones de su reciente producción discográfica "Sacred Fire", cantadas en inglés, a lo que le sumaron una versión de "Isolate", de los grandiosos británicos Paradise Lost. Pese a que no había mucha gente en el piso, los mismos respaldaron con aplausos la actuación de Chrisallys, a lo cual Billy agradeció repartiendo pines entre la audiencia. Simpático gesto.

Tras ellos, nos fuimos a la planta superior del lugar, a ver el escenario secundario. En este espacio de reducidas dimensiones, sólo les faltaba mostrar su set a Devil 69, ya habían pasado otras cuatro agrupaciones previas. Como los habíamos visto hacía pocos días atrás, retornamos abajo para ver el recital de Carnarium, viejos veteranos de la escena extrema argenta, que han sufrido muchísimos cambios de formación a lo largo de su historia, manteniéndose tan sólo su violero Pablo Dello Valle como integrante estable. Carnarium entregó varios temas de sus diferentes etapas, sufriendo el contratiempo de un par de problemas sonoros que dificultaron el accionar de los músicos, especialmente en el teclado. La vocalista Keila se esforzó en poner al mal tiempo buena cara, y los músicos recibieron como premio los cálidos aplausos del auditorio, que a esta altura era más numeroso.

Finalmente, y ya con el escenario número dos terminado, subieron a escena los últimos invitados de la noche: Bloodparade, la banda de Brenda Jezabel Cuesta, a quienes hemos visto en infinidad de oportunidades, disfrutando siempre mucho de lo que hacen. Y esta noche no fué la excepción: con una puesta en escena que incluía dos enormes números "6" sobre los parlantes de los costados del escenario, el tercer "6" lo pudimos ver en la espalda de la carismática Brenda. Bloodparade descargó su poderoso y bailable Electro-Gothic Metal bajo el formato de canciones de sus dos álbumes, más otro brillante cover ochentero, tal como nos tienen acostumbrados: "You Keep Me Hangin' On", de la inglesa Kim Wilde, himno pop de aquélla gloriosa década. Al igual que los anteriores, recibieron muestras de afecto y respeto de parte de todos.

Bueno, tras una espera de casi 45 minutos, el momento cumbre de la noche llegaba.
A las 21:45 en punto se corrió el telón por última vez, y pudimos ver en escena a los siete integrantes de THEATRE OF TRAGEDY. Lo primero que apreciamos es que los años indudablemente han pasado, y poco queda de aquéllos looks noventeros de los músicos: de hecho, el líder Raymond Rohonyi se parece más a un oficinista o un bancario que a un músico metalero! Mucha sobriedad en la puesta en escena, ya no hay dreadlocks, ni ropas de látex, ni de vinilo. Sólo camisas y remeras negras, con pantalones del mismo color, únicamente adornados con cadenitas colgantes. Solamente el bajista Erik Torp y el batero Hein Hansen mantienen una imagen más agresiva y metálica. Y Nell Sigland, obviamente. Ella es mujer, y la importancia que le puede dar a la estética es mayor.

El arranque del show fué con "Hide & Seek", hermoso tema que da inicio a "Forever Is The World", último álbum de estudio de THEATRE OF TRAGEDY. De allí en más, fueron desmenuzando un exquisito recorrido por todos sus álbumes, eligiendo muchas canciones melancólicas o de medio tiempo. Bien Doom.

Raymond Rohonyi cantó casi todo el concierto manteniendo su voz gutural, lo cual nos transportó a los primeros años de carrera de la banda, antes de que se embarcaran en su aventura más electrónica. Y Nell Sigland es una excelente reemplazante para una peso pesado del estilo como Liv Kristine: su voz es bella y natural, y la usa de un modo encantador.

La banda mantuvo siempre una buenísima onda sobre el escenario, comunicándose con el público y entre ellos. En ese aspecto, Nell y Raymond contaron con el apoyo del violero Frank Clausen (que no paraba de beber cerveza) y del tecladista Lorentz Aspen (ex Therion), quien dejó su instrumento en un par de ocasiones para ir a agitar a la primera línea, junto a los dos cantantes y el referido violero.

Como dijimos, los títulos interpretados fueron un paneo por todas las épocas de THEATRE OF TRAGEDY, lo cual fué harto lógico: dado que la banda se separará antes de fin de 2010, todos sabemos que nunca volverán a Sudamérica, al menos no bajo ese nombre. Personalmente, los temas que más me gustaron fueron los que pertenecen a mi álbum favorito de ToT: "Aégis": en este caso, "Lorelei" y "Cassandra", dos preciosos hits. A los cuales debemos sumar "Der Tanz Der Schatten", de su emblemático segundo disco "Velvet Darkness They Fear", interpretado como uno de los cuatro bises que los noruegos nos entregaron. Fueron los pasajes más bellos -para quien escribe- de un hermoso recital.

El comportamiento del público ha sido de lo mejor que hemos visto en todos los años que hace que concurrimos a degustar bandas en vivo: correctísimo, súper tranquilo pero fervoroso para con los músicos, sin empujones, sin muestras de histeria estúpida, sin que ningún desesperado nos pegara con la cámara en la cabeza en su afán de tomar buenas fotos.

Los noruegos se mostraron muy agradecidos en todo momento, especialmente en el cierre del evento, donde se los vió saludar emocionados a los fans argentinos. No prometieron regresar, por razones obvias.

El sonido fue buenísimo durante todo el set, excepto quizás en algún minúsculo pasaje vocal.
En resumen: un gratísimo momento, que muchos que dicen ser seguidores del estilo se han perdido...  a lo mejor porque Nell Sigland se dedica más a cantar que a hacer rostro sobre el tablado... y eso tal vez no los entusiasme lo suficiente.

Excelente la organización de Icarus, como siempre: Muchas gracias (y felicitaciones!!) a Marcela Scorca, la encargada de prensa que siempre nos facilita nuestras labores, y a todo el resto del staff.

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. ¿No te pareció que el cantante estaba en otra cosa? El tecladista ponía más ganas detrás de su instrumento. Un detalle curioso: Raymond no fue al meet and greet que se hizo después con la banda.

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  3. Hola Exequiel!

    Mirá, particularmente no lo noté como vos decís, pero ya hubo un par de opiniones que dicen eso... Incluso el tipo en "Cassandra" tuvo alguna confusión con la letra, es posible?

    A lo mejor ya quiere que esto se termine de una vez, no sé... Algún conflicto interno, algo así?

    Saludos!!

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  4. No me sé la letra de Cassandra, así que ahí no puedo opinar, ja. Hasta donde entendí, la banda se separa en gran parte por su falta de ganas de continuar, y creo que lo demostró de esa manera que vos apuntás. Lo vi desganado sobre el escenario, y no me extrañaría que después de cada show no se juntara con el resto.

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  5. Es una pena, realmente. La banda es excelente, y para mí siguen manteniendo un alto nivel de creatividad...

    Pero bueno, siempre puede haber cuestiones internas que desgasten las relaciones, más aún durante las giras, que se deben tener que ver las caras las veinticuatro horas del día...

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  6. Se me hace que este es una banda que debimos haber visto antes, con Liv Kristine en este caso.

    Aquí está mi review:

    http://www.requiemweb.com.ar/destacado.php?id=178

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  7. Y si, como tantas otras que han venido a destiempo a Sudamérica...

    Excelente tu review, Exequiel, me encanta tu redacción. Igual me parece que el recital te gustó menos que a nosotros...

    Un abrazo!

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