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sábado, 16 de noviembre de 2013

MESHUGGAH en Groove, 14 de noviembre de 2013



Se puede hacer, tranquilamente, un comentario sobre el show de Meshuggah, simplemente con una docena de adjetivos:

Desquiciado.
Espasmódico.
Esquizofrénico.
Impredecible.
Caótico.
Enrevesado.
Matemático.
Cerebral.
Frío.
Retorcido.
Sofisticado.
Perfecto.

Usted podría dar por concluída aquí mismo esta review. 

No obstante si busca sumergirse en el texto buscando éstos y otros adjetivos calificativos, pase y lea.

La delgada línea entre la locura y genialidad puede ser fácilmente atravesada en el pequeño Universo del Metal. Pero si hablamos de Meshuggah esa línea se quiebra en fracciones infinitesimales.

Pocas bandas con tanta intensidad y crudeza como la de estos suecos. Pocos grupos tan a contrapelo de las tendencias (modernas o no, recordemos sus más de 25 años de carrera). Pocas, por no decir la única, que se han caracterizado por esa manera tan estrambótica de componer "canciones". Porque, ciertamente, no hay nada parecido a una canción en ninguno de sus discos. No hay nada ni remotamente parecido a una estrofa, ni a un puente ni, mucho menos, a un estribillo. Sólo una progresión de riiffs densísimos "organizados" en tiempos esquizofrénicos, una arquitectura muy lejana de cualquier lógica humana.

Y fuera de toda lógica estaba alguna vez poder ver en vivo a la banda; sin embargo, el jueves 14 de noviembre de 2013 la realidad superó a toda ficción.

Pasó más de una hora luego de que el único crédito local se despidiera del escenario, los marplatenses Kainoas, dejando un buen sabor de boca con su Metal moderno y aguerrido. Buen ambiente, mucho calor, más que abultada concurrencia y mucha, pero mucha expectativa en la primer visita del "Loco" sueco. A las 21:30, por fin, se apagaron las luces y entonces... el caos.

"Swarm" fue el tema que eligieron para cortar con todos los años de espera por parte de los (mil?) fanáticos enloquecidos que coparon Groove. Sonido regular, la voz un tanto escondida.
Ya para "Combustion" la cosa mejoró. Pero todó verdaderamente explotó con "Rational Gaze", el hit deforme de "Nothing", de 2002, donde se desató un pogo más allá de toda razón.

Luego el combinado "ObZen", "Lethargica". Es curioso cómo el sonido te va aplastando hasta sentarte de culo. Los riffs malsanos, esquizoides, irregulares te van estrujando el cuerpo hasta sentir la presión en tu espina dorsal, donde tu única válvula de escape es contorsionarte en movimientos espásticos y convertirte en un muñeco de trapo humano, azotado por un látigo invisible, bailando en trance una danza caótica y retorcida, mientras el sonido te golpea por todos los flancos.

La banda: precisa, quirúrgica, matemática, gélida, brutal. Jens Kidman, con su voz áspera ladrando como poseso. Mårten Hagström pone muy buenos contrapuntos con la figura y guitarra líder Fredrik Thordendal que, junto con Dick Löwgren en el bajo, forman una muralla de sonido imposible de derribar.

Pero quien se lleva todos los lauros es el monstruoso Tomas Haake. Motor principal del sonido MeshuggahHaake es el responsable de llevar a la agrupación a otro nivel. Si su labor tras los parches es superlativa, lo que hace este individuo con los pedales es de otro mundo. No sólo es la velocidad de "The Hurt That Finds You First" sino también, la marca, la coma, el acento de "I Am Colossus"; es la columna vertebral del machaque febril de "Bleed", es el pulso demencial de "New Millenium Cyanide Christ"Meshuggah sin Haake es solo una colección de riffs alocados apilados uno encima de otro.

Para los bises: "Mind's Mirrors", el interludio de "Catch 33", dio paso a "In Death - is Life" e "In Death - is Death", los últimos estertores de la bestia agonizante.

Una hora y media de show, exacto, como todo lo que hacen estos muchachos (¿muchachos? ¿cyborgs? ¿aliens?). Todos los engranajes calzan perfectamente en esta maquinaria... (¿Thrash?, ¿Death? ¿Progresiva?). ¿Demencia, genialidad, deformidad?

¿Qué es Meshuggah? ¿Algo experimental? ¿Un grupo de genios viviendo una realidad paralela? ¿Visitantes del futuro?¿Una falla de la Matrix? ¿Un monstruo pasado de cafeína, cocaína, adrenalina? 
No lo sabemos. Buscarle la vuelta sería perder el tiempo, seguir adjetivando sería superfluo, inútil, innecesario, prescindible.
Meshuggah es lo que es, una de las experiencias musicales más pesadas que nos haya tocado vivir.
Soberbio.


Muchas gracias a Lucía Chiarenza, encargada de prensa de la productora Rock & Reggae Argentina, por su constante gentileza!

http://www.youtube.com/watch?v=CqnBiemrA1w 

Crónica por 
Alien, para OXIDO.
Fotografía en vivo: Tulio Salvatierra.

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