Tercera visita del Gran Gordo a estas Pampas, en un principio la cita era en Racing Club, pero debido a la no tan esperada convocatoria (desde mi punto de vista debido el precio de las entradas!) el espectáculo se traslado hacia el Club G.E.B.A..
Llegamos temprano y tras una corta espera, Viticus salio a escena, presentando un rock sólido, que si bien no enganchó (salvo algún que otro cover de Riff), tampoco aburrió al hasta ese momento escaso publico. Mención especial para uno de los guitarristas, que si bien se ve que tiene una técnica increíble, parecía un doble de Pomelo, el personaje de Capusotto...
Baja Viticus y (tras otra breve espera) sale a escena Oconnor, quienes (con un sonido muy bajo) hicieron hincapié en los últimos trabajos de la banda (o sea, mayoría de temas de "Rio Extraño"); que si bien engancharon a full, creo que la gente esperaba mas material de los primeros CDs, y aunque sea un tema de las antiguas bandas de Claudio (no hizo nada ni de Malón ni de Hermetica).
Terminada la presentación de Oconnor, aparece uno de los platos fuertes de la velada: SEPULTURA.
En lo personal, desde que Max Cavalera no es de la partida, la banda no me interesa demasiado; y si encima le sumamos que ahora Igor tampoco está tras los parches, mi entusiasmo para con los brasileños fue mínimo, pero (por suerte para ellos) muy pocos de los metaleros que estaban presentes en el G.E.B.A. en ese momento pensaban como yo, ya que el fervor y el pogo fueron más que aceptables. Los brasileños concretaron un repaso por casi toda su discografía (siendo los temas de la era con Max los más festejados) y hasta les dieron un regalito a los presentes entonando una canción del próximo album que va a salir en muy poco tiempo. En fin... la gente ya estaba en clima para lo que venia.
Y por fin el plato grande de la velada, lo que todos fuimos a ver, el Príncipe de las Tinieblas en persona: OZZY OSBOURNE.
En un escenario pobre en comparación al que presentara aquella vez en River (no había ningún detalle: sólo los músicos y sus instrumentos, más dos pantallas a los costados de muy baja resolución), al Gordo se lo vió muy animado desde el principio, realizando sus característicos juegos con el público (poniéndose la mano en el oído como no escuchando, a los costados, etc.).
Arrancó el show con “Bark At The Moon”, para el delirio general de la gente, que acompañó todos los temas con un fervor impresionante. Siguió el set con el único tema de su última placa “Let Me Hear Your Scream”.
Luego sonaron sus clásicos (que obviamente predominaron): “Mr Crowley”, “I Don´t Know” , “Fairies Wear Boots” (pieza de Sabbath que no me esperaba), “Suicide Solution”, “Road To Nowhere” (con la gente moviendo los brazos de un lado al otro siguiéndole el paso a OZZY), “War Pigs” (todos a full, como no podía ser de otra manera), “Shot In The Dark” (festejadísima por lo inesperada).
Entonces hubo un quiebre donde Ozzman presentó a su banda, la cual -para que él descansara un rato- se despachó con una excelentísima muestra de talento; tanto el solo de Gus G. (quien hasta se le animó a un tango de Piazzola) como el de bateria del señor Tommy Clufetos fueron de lo mas entretenidos.
Para hacer que OZZY descansara un rato más, la banda ya completa se mandó un excelente cover de “Rat Salad” (esa joya instrumental del disco "Paranoid").
Ya de nuevo en el escenario, y para seguir en la onda de los covers, sonó “Iron Man”, y el delirio fué total! Le siguieron “I Don't Want To Change the World” , “Crazy Train” (justo pasó por atrás del escenario una formación de vagones... eso fue mágico!). En ese punto OZZY amagó con irse e hizo la famosa “si gritan bastante fuerte le regalamos un par de temas mas”... Obvio que la gente se prendió al juego, y después de dos minutos de puro griterío, la agrupación apareció de nuevo en el escenario para los bises.
Dichos bises fueron: “Mama, I'm Coming Home”, donde el Gran Ozz literalmente se cagó la voz por un grito de més (se agarró la garganta e hizo una mueca de dolor); y por ultimo sonó “Paranoid”, donde el veterano vocalista apenas podía hablar por lo ocurrido en la canción anterior. Esto no desanimó al publico, que pogueó de manera encarnizada el himno de Black Sabbath...
Saludos de los musicos de por medio, se prendieron todas las luces del predio, dejándonos por demás satisfechos, con la imagen de un OZZY jovial y lleno de energía, al cual los años no parecen incomodarle, más allá de la cagada de voz del final, que le puede pasar a cualquiera...
Desde lo personal, fue uno de los recitales que mas disfrute en los últimos tiempos. Solo resta decir: Gracias Ozz, por todo...
Comentó: Agustín Mariani, para OXIDO.-




















